Te llegó una prima, un bono o las cesantías y decides abonar a tu crédito hipotecario. El banco te hace una pregunta que parece menor pero define cuánto ahorras: ¿quieres reducir el plazo o bajar la cuota? La respuesta correcta puede significar una diferencia de decenas de millones. Aquí está, con números.
1. Qué es abonar a capital (y por qué importa el "cuándo")
Un abono a capital es un pago extraordinario que va directo a reducir tu saldo de deuda, no a las cuotas futuras. Como los intereses de cada mes se calculan sobre el saldo pendiente, bajarlo de golpe reduce todos los intereses que vienen. En Colombia la ley te permite prepagar créditos de vivienda sin penalidad, total o parcialmente. Y mientras más temprano abones, más ahorras: en el sistema francés los primeros años son casi puro interés.
2. Las dos opciones, explicadas
- Reducir plazo: mantienes la misma cuota mensual, pero terminas de pagar antes. Atacas los intereses de forma agresiva.
- Reducir cuota: mantienes el mismo plazo, pero pagas menos cada mes. Alivias tu flujo de caja inmediato.
3. El experimento: $10 millones de abono
Tomemos un crédito de $100 millones a 20 años, EA 11% (cuota de $997.138). Supongamos que al cabo de un año abonas $10 millones. Esto pasa según la opción que elijas:
| Opción | Qué cambia | Intereses que aún pagarás |
|---|---|---|
| Reducir plazo | Cuota sigue en $997.138; terminas ~57 meses (4,7 años) antes | ≈ $82,4 millones |
| Reducir cuota | Plazo igual; cuota baja a $895.847 (−$101.292/mes) | ≈ $115,8 millones |
La diferencia es contundente: reducir el plazo ahorra ≈ $33,4 millones más en intereses que reducir la cuota, con el mismo abono. ¿La razón? Al acortar el plazo eliminas las cuotas más lejanas, que son las que más interés acumulan en total.
4. Entonces, ¿siempre reducir plazo?
Financieramente, casi siempre sí. Pero el dinero no es solo matemática:
- Elige reducir plazo si: tu cuota actual te cabe cómoda en el 30% de tus ingresos y tu objetivo es pagar menos intereses y liberarte antes.
- Elige reducir cuota si: tu presupuesto está apretado y necesitas oxígeno mensual, o si esperas un cambio de ingresos. La cuota más baja reduce el riesgo de mora.
Una estrategia híbrida muy efectiva: reduce cuota para bajar tu obligación mínima, pero sigue pagando el valor antiguo de forma voluntaria. Así ganas el colchón de seguridad y, en la práctica, sigues abonando como si hubieras reducido plazo.
5. De dónde sacar los abonos
- Cesantías: exentas y pensadas justo para esto — ver nuestra guía de cesantías para vivienda.
- Prima de servicios: dos veces al año; un abono semestral sistemático acelera muchísimo.
- Excedentes: compara el ahorro de intereses (a tu tasa EA) contra lo que rendiría ese dinero invertido. Si tu hipoteca está al 11-13% EA, abonar suele ganarle a un CDT.
6. Antes de abonar, verifica
- Que el abono vaya a capital y no a "cuotas adelantadas" (eso no reduce intereses). Pídelo explícito.
- Si estás en UVR: abonar es aún más valioso cuando la inflación está alta, porque frena el crecimiento del saldo.
- Si la tasa del mercado bajó mucho desde que firmaste, evalúa primero una compra de cartera: a veces bajar la tasa rinde más que abonar.
Calcula tu caso puntual —saldo, tasa y abono— en el simulador, y repasa cómo evoluciona tu deuda según el sistema de amortización de tu crédito.